Crónicas conciertos 2012
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@greychaos:1wwqcxk0:
@los:
Y yo en casa rodeado de mantas y fármacos….
Tengo una pregunta para ustedes, ¿qué cojones eran esos trabucos del sábado?
Parece ser que un tipo de fiesta mayor del barrio alrededor del Mercat de Sant Antoni, a mí también me despertaron y pensaba que había una guerra civil.
Por otra parte, 30'' por favor avisa también de estos conciertos en "Próximos conciertos"! Que muchas veces no conozco a los artistas por no saber mucho del género y no frecuentar los locales pero creo que me lo pasaría bomba! Buena semana a todos.
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Sería la festa dels Tres Tombs, ¿no? Es el 17 de enero, pero siempre se hace en fin de semana para que pasen los caballos y las carrozas, junto a los trabucaires, así que aprovecharían el fin de semana más cercano a la fecha. En Barna se celebran sobre todo en Sant Antoni y Sant Andreu. No sé si hay algún otro barrio.
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Ya veo. Pues, sí, sí, yo me levanté y pensaba que era otra guerra civil.
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@Sir:
Sería la festa dels Tres Tombs, ¿no? Es el 17 de enero, pero siempre se hace en fin de semana para que pasen los caballos y las carrozas, junto a los trabucaires, así que aprovecharían el fin de semana más cercano a la fecha. En Barna se celebran sobre todo en Sant Antoni y Sant Andreu. No sé si hay algún otro barrio.
Correcto, en mi barrio, Sant Andreu, se celebra cada año el domingo más cercano al 17 de Enero. Trabucos y alguna carroza tirada por caballos, ruido y la calle llena de mierda. Muy bonito todo.
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en sant antoni nunca hemos tenido algo como lo del otro día. Ni tres tombs ni cuatro hostias.
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Así lo haré también, Enjoy.
La verdad es que la crónica esta me ha salido como el puto culo. Y es que si lo hermanos están de mal humor por un resfriado, yo estoy a punto de abofetear a cualquiera, conocido o no, por culpa de mi hernia discal cervical C7. No tengo ganas de absolutamente nada, me cuesta trabajo concentrarme en todo y hay noches que son un tormento. Me duele un montón y el miércoles voy al neuro cirujano a ver si me dice las fatídicas palabras: operación. Y el sábado quiero ir a ver a David Tibet, para joderse porque si la cosa sigue así no lo podré disfrutar como se merece.
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El coloso en llamas
Maika Makovski, Sala Apolo
19 enero 2012
Maika Makovski, Apolo 19 enero 2012 por goodboygimmick, en Flickrel único bis que brindó ayer maika makovski en la sala apolo, fecha enmarcada dentro del festival mil·leni, fue verdaderamente gráfico. se dibujó la línea ascendiente y somática que va desde el pigmeo al coloso, un recorrido que la autora ha hecho con imponente maestría y rapidez en los últimos años: de manera anecdótica y tierna por la complicidad de la banda con muchos de los asistentes, salieron juan carlos luque (bajo) y david martínez (batería) para acompañarla en la revisión de 'killing bluebird', un tema de su ya lejano primer disco. sonó tan enérgico y jovial como irrelevante, un lametón de rock urgente que hoy es poco más que el retrato de alguien que ha cambiado mucho. tras 'the bastard and the tramp', maika despidió la noche quedándose sola con la guitarra y cerrando las bocas del público con un tema aún inédito, 'song of distance', un lamento en el que manejó la voz y la pasión como, nombren a quien quieran, joni mitchell, laura nyro, janis ian. una ovación rugió espontánea cuando la remató alcanzando unas notas agudas inimaginables. y así nos mandó a casa.
todavía hay despistados. sin ir más lejos, ayer aún leía a alguien que decía que maika debía apuntar muy alto porque "le sabía a poco" que la comparasen con pj harvey. craso error insinuar prepotencia. makovski no se desmarca de harvey porque le "sepa a poco"; se desmarca (y con razón) de una etiqueta restrictiva y vaga que siempre parece tener como finalidad quitarle peso a su trabajo. en cuanto a lo de que apunta alto solo hace falta prestarle atención a su música, en especial a la que ha publicado estos últimos dos años, y asistir a un concierto de altura como el de ayer para ver cómo ha enriquecido su imaginería y con la naturalidad que se maneja dentro de ese estilo propio que cada vez tiene más caras.

Maika Makovski, Apolo 19 enero 2012 por goodboygimmick, en Flickrcon un balanceo insinuante, maika dirigió a la banda (sumemos a oskar benas a la guitarra) sobre todo desde el piano, iniciando la velada con dos composiciones de estreno que beben del rock psicodélico y de autor de los setenta, algo que ya apuntan algunas canciones del disco desaparecer, catalizadores del setlist de ayer ('the gate', 'nevermore'). la selección de temas de ese álbum se centró en los más fulminantes: si sus versiones en disco hacían parecer comedidas a las interpretaciones de piano y voz de la obra de teatro homónima, las versiones en directo incendian directamente las partituras. así ocurrió con los ritmos primitivos y la soltura desbocada de 'body', 'iron bells' o 'only innocence is capable of pure evil', que vieron potenciado con creces su carácter cabaretero y sensual. quien menciona a los bad seeds o a gun club no lo hace en balde. un repertorio ecléctico pero armónico en el que tan pronto pueden estar zarandeándote ('pagan', en la edad de piedra) como hipnotizándote en dos momentos dolientes y rasgados: 'avoiding you', cocida a fuego lento, y especialmente 'the deadly potion of passion', petición personal que vi satisfecha.
fue hacia el final (ya habían sonado 'friends' y 'oh m ah'; cómo hirvió ésta última) que, no podía ser de otra manera, tomó protagonismo el cancionero de maika makovski, un disco que entre el repertorio de ayer confirmó su atezado poder atrayente. fiebre y cosquilleos con 'ruled by mars' (cada vez que les veo explota con más ahínco) y 'lava love'. yo hubiera invertido el orden de estas dos, por lo concluyentes que suenan siempre los martilleos de 'mars'.
vuelve a sacar disco en abril. uno se preguntaba, cuando apareció el álbum homónimo en 2010, si sería capaz de igualar un trabajo tan conseguido como ese. ella se ha revelado como algo mejor: un talento inquieto e impredecible. en directo, ya lo he dicho, arrolladores.
setlist:
no news / reflection / body / friends / jealous / we're alive / pagan / oh m ah / avoiding you / the gate / iron bells / nevermore / no blood / only innocence is capable of pure evil / the deadly potion of passion / ruled by mars / lava love // killing bluebird / the bastard and the tramp / song of distance -
Más allá de la parte de realidad y de ficción que pueda tener toda esa imagen de músico nómada cuyo único hogar es el escenario que ha estado alimentando Enrique Bunbury los últimos ocho años, lo verdaderamente trascendental es que lo parece y lo transmite. El artista maño conduce sus conciertos con un lenguaje corporal de maneras felinas, manifestando comodidad sin bajar la guardia, profesional pero abierto a la espontaneidad (de ahí los titubeos en sus -pocos- monólogos, y el rostro expectativo de los músicos de su banda mientras hablaba), y viéndolo actuar da la sensación de que es su momento preferido del día.
Tras un par de giras refugiándose en el Liceu, el de Zaragoza volvió a un pabellón, el Sant Jordi Club (tras una arriesgado y fallido intento de llenar el Palau Sant Jordi en el 2008), acompañado, además de por la batería, las guitarras eléctricas y acústicas, el bajo y el teclado, de todos los instrumentos que se han ido incorporando a su vida en sus últimos trabajos (banjo, contrabajo, charango, bongos, acordeón, y chekeré), para oferecer un recital de “canciones ‘cantineras’, también, por qué no, revolucionarias, melancólicas y tristes” tras un inicio que estaba cantado, aunque, paradójicamente, era instrumental, protagonizado por el tema que, asimismo, abre su último disco, “El mar, el cielo, y tú”, con el que la banda puso en marcha el motor, para que el aragonés se incorporara a la voz en “Llévame”, segundo tema, a su vez, del mencionado nuevo álbum.
Como si el vestuario fuera reflejo del alma, llevaba un elegante traje negro con ribetes naranjas con forma de llamarada, fehaciente de cómo se comporta ahora sobre las tablas, con mayor compostura pero la misma pasión, bastante alejado de los directos desmesurados, glam, teatrales y circenses, característicos de las giras en las que exprimió el contenido de “Flamingos” (2002) y “El viaje a ninguna parte” (2004). A las dos primeras canciones les siguieron la tomwaitsiana “Todos lo haremos mejor en el futuro”, el charango “El solitario (diario de un borracho)” y una “La señorita hermafrodita” (a la que no le sentó demasiado bien que pasara de ser un tex-mex a una especie de stompin’ rock) con las que caldeó un ambiente que empezó a prender con “El extranjero” y su último single, “Ódiame”. Tras ellas, recuperó “Big Bang” de su primer disco, pero eliminándole el drum ‘n’ bass electrónico y añadiéndole sabor, el son cubano rockerizado de “No me llames cariño”, y un par de piezas de “Licenciado Cantinas” (2011) (la ranchera acelerada “Ánimas, que no amanezca” y la salsera vigorizada “El día de mi suerte”), intercaladas entre una “Bujías para dolor” cercana al sonido-Héroes del Silencio, y “Sácame de aquí” y “Que tengas suertecita” rebozadas (con buen gusto) con el bolero y la cumbia, respectivamente.
El momento más álgido y emocionante de la noche llegaría con la balada “De todo el mundo”, una de las canciones más bonitas de su repertorio ( http://www.youtube.com/watch?v=tm3sXI7a1ec ), continuada por la versión de Adrià Puntí, “Sí”, y, como colofón al grueso del concierto, “El hombre delgado que no flaqueará jamás”, iniciada en clave blues pero rápidamente devuelta a su ADN de rock fronterizo con letra torrencial, antes de la cual aprovechó para presentar a su banda, Los Santos Inocentes, no tan demoledora y precisa como El Huracán Ambulante, pero solvente y exquisita, con los que bromeó diciendo que algunos de ellos “tienen hipotecas en esta ciudad”, refiriéndose a los ex-Jarabe de Palo Jorge Rebenaque y Jordi Mena.
Para el primer bis, ‘atacó’ otra pieza con ‘espíritu Héroes’, “Los habitantes”, el tango “Cosas olvidadas”, y una celebrada y rancherizada “Infinito”, mientras que en su segunda rentrée se soltó a hablar sobre la situación política y social, en una justa defensa de la libertad de opinión, más que de expresión, de los artistas, y una más que rebatible equiparación personal con los indignados y la gente que sufre significativamente en su piel el azote de esta pantomima económica de nuestros días, palabras, tras las cuales, volvimos a las canciones con la acústica y sosegada “Nunca se convence del todo a nadie de nada”, y, con dos horas de recital encima, su ya clásico e inmejorable cierre, el vals “…Y al final”.
Otra gran velada músical de un Bunbury que ya no quiere aprender a ser pequeño, pero no se hace viejo.

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Tethor puto amo

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**ZU93 + MYRNINEREST
21-1-2012
Sala Apolo**
En su ya larga carrera en esto de las corcheas, David Tibet es un tipo que transpira y irradia britanidad (toma palabro) por los cuatro costados. En su figura, en su música, en sus letras e, incluso, en su persona encontramos, encerrados en todas sus células, esa poesía , literatura y ocultismo del siglo 19, la música folk, la psicodelia, la rebelión industrial e, incluso, los ademanes de los cantantes melódicos que esa isla separada del continente por la niebla ha dado desde ya mucho tiempo.
Creo que ya va siendo hora de que Tibet sea ya, de una vez por todas, algo más que un objeto de culto por parte de unos pocos iluminados. Tampoco pido que sea, de la noche a la mañana, uno de esos productos de consumo masivo. Pero, carajo, pensándolo bien (y siendo realistas) a lo mejor, y creo que es lo más positivo tanto para él como para sus seguidores, es que Tibet siga estando en ese estatus de artista personal, de must, como muchos de sus compañeros de generación que han dado paginas gloriosas (y oscuras) a la música popular (y de la otra) desde finales de los 70 hasta nuestros días y que ven como pasan los años, se hacen mayores (junto con sus fieles adoradores que necesitamos sillas ya para poder gozar de sus contadas presencias en los escenarios de las salas situadas de Pirineos hacia abajo) con una dignidad a prueba de bomba, mientras ven, seguro que con un cierto regocijo, que sus coetáneos cobijados en el paraguas del post punk más rock viven una segunda oportunidad, pero una oportunidad en muchos casos envenenada (salvo las excepciones que todos tenemos en mente, mala hierba nunca muere), o que ven su espíritu y actitud (re) con (per) vertida para goce y disfrute masivo en eventos al aire libre, portadas en los medios que dictan a diestro y siniestro, spots comerciales de televisión y camisetas que luce la chavalería que piensa que el 2012 es lo mismo que 1977. Quizás las cosas cambien y, dentro de un tiempo, haya una pléyade de estos jóvenes que se pongan delante de un micrófono diciendo que su referente es la obra de, por ejemplo y porque estamos hablando de ello, Current 93 y todo el universo Tibet. Ya sabemos que todo se mueve en procesos cíclicos e, incluso las cosas que, en teoría, eran radicalmente anti hype, se convierten en el hype referencial de la temporada.
Tibet es un músico de tomo y lomo. Sus discos y canciones son elaborados y siempre tienen un patio trasero que, a veces, es hermético (y precisa de libro de instrucciones o un grado elevado en conocimientos místicos) y otras veces es claro como el agua del rio. Hay veces que precisa de un acompañamiento numeroso y otras veces no. En su anterior visita barcelonesa, se acompañó por un amplio batallón, pero esta vez la cosa fue distinta. La primera parte le bastó con la compañía de Michael Cashmore y una joven violinista local para piezas puntuales, para rozar la más bella perfección y arrojarnos una cascada de canciones llenas de sentimiento pasional, interpretadas con una entrega que, a mí personalmente, me sorprendió mucho (y que se lo agradezco un montón). Fueron, en su gran mayoría, canciones que o bien tenían un pie en el folk psicodélico o bien en la canción melódica Tibet style. Pocos y puntuales trallazos sónicos por parte de la guitarra de Cashmore, pero es que lo contrario hubiera sido un absoluto crimen. Tibet, que se fue creciendo a medida que se deslizaba por el cancionero programado (también, hay que decirlo, gracias a los lingotazos que le daba a una botella de vino blanco, el tío es británico hasta para esto, los artistas que beben agua en los conciertos abría que mandarlos al arrozal, no tienen sangre en su s putas venas). Estrujaba el pie del micrófono como si fuera una amante a la que había que convencer dejándose la piel en el empeño. Hubo piezas de esas de poner la piel de gallina, sobre todo las que Cashmore interpreto al piano. Quizás fueron unos 45 minutos o así que, si hubieran sido un poco más, hubieran provocado una catarsis romántica en la platea del Apolo.
La segunda parte, acompañado por los italianos Zu, también ando por territorios emocionales, pero estos ya fueron un poco menos, digamos, tiernos, para entrar dentro de o bien la tensión, la oscuridad y, de cómo todos esperábamos, abrir la puerta a todo esa cosmogonía esotérica marca de la casa. Lo curioso del asunto es que los, en otra hora, terribles y temibles Zu, se presentaban con un formato mucho más tranquilo en cuanto a sonido (Massimo Pupillo se encargó de las guitarras eléctricas y acústicas, así como también del bajo y piano; Luca Mai se encargó permanentemente de la guitarra eléctrica y Jacopo Battaglia se concentro en el chelo y un pequeño kit percutivo que, como pasó con el piano, solo fue utilizado en un tema). Tibet y Zu decidieron que lo mejor era enlazar todos los temas, haciendo que el chelo fuera el instrumento que uniese los distintos temas y así crear una atmosfera que fuera creciendo en intensidad. Y así lo fue ya que mientras que al inicio del set las piezas pudieran bien ser interpretadas en la primera parte del concierto, poco a poco la electricidad de las guitarras fue ganando terreno y generando la tensión necesaria para que Tibet empezase a moverse por el escenario como una fiera enjaulada y, casi al final del bolo, aullar como un poseso.
Personalmente, esta segunda parte tuvo un gran obstáculo en su contra: la existencia de la primera. Me dio la cierta sensación de que para los italianos el universo Tibet como que les pilla un poco descolocados. Zu es un grupo brutal en su jazz agresivo, pero creo que su emparejamiento con un tipo tan galáctico (no en la acepción florentiniana del término, sino en la que muy bien utilizó, hace ya muchos años, Sisa) como Tibet les pilla, no en fuera de juego, pero es como tratar de dominar a un bello caballo salvaje con un látigo hecho de rosas y versos thelematicos. Pero, que quieren que les diga, la primera parte fue tan hermosa….
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capitalinos, ¿qué tal lo de Les Rauchen Verboten con Fasenuova?
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A mí no me interesa demasiado Bunbury, pero agradezco sobremanera la crónica de kanchelskis. Mejor leer algo con criterio y bien escrito sobre un personaje poliédrico del mundo real que esas comidas de polla llenas de 'jitazos' y 'discazales' que a veces brotan por aquí.
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Pues creo que ese tipo de crónicas sobre personajes poliedricos bien escritas tambien se pueden leer en la Rolling Stone y que a pesar de que muchos no tengamos el verbo (ni el estomago) de kanclecas para hacer este tipo de análisis, se agradece que los del vulgo nos ayudemos unos a otros a apreciar los grupazos, discazos y jitazos que de cualquier otra forma pasarían desapercibidos.
Además, un poco de humor, que Jackster hizo una crónica del bolo de Manolo Escobar y luego hay que hacer cola para darle un abrazo cuando te lo encuentras por ahí. Vamos que aún no nos comemos a nadie por aquí. Mira FUN que fue premio Nels Cline y dentro de nada va a superar a Pelukas en popularidad.
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konaaaaan

Hoygan, estoy de un vago este año total, pero he de comentarles que he visto tres conciertos desde la ultima vez que escribi por aqui:
Male Bonding + Faboloso Combo Espectro. Los ingleses muy bien, directos al grano, cincuenta minutos de guitarras raca-raca, que me convencieron (ni les vi en PC2010 ni en PS2011) de su calidad. Los locales, a pesar del avatar de kanchelskis, empezaron bien, desarrollaron mal y terminaron de nuevo bien. Mejores las canciones que grita el teclista.
Guano Apes. Todos los asistentes eran revivalistas y van los tios y tocan 10 temas del nuevo disco sobre 17 que tuvo la actuacion. Vamos, que solo hubo animacion con los dos temas finales, Big In Japan y Lord Of The Boards. Me congratula ver que los grupos tambien engordan y pierden el pelo (los hombres, porque Sandra Nasic sigue igual que hace diez años).
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Mastodon + Red Fang**. Me alegro del exito que estan teniendo los de atlanta, despues de ser seguidor suyo desde hace ocho años (incluso llegué a entrevistarlos antes de su anterior actuacion en sala, en 2005). Abrieron Red Fang que dejaron muy buenas sensaciones stoner-rockeras y luego llegó el huracan de 95 minutos sin descanso para tocarse 23 temas y demostrar (a pesar del sonido de la riviera, que yo oi bien, pero mucha gente me comento que no) que posiblemente sea la mejor banda de metal para todos los publicos parida en el siglo XXI.Mañana toca Emmy The Great.
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Chanclas fan club. Por cierto, el viernes veré si todavía se gasta bigote Village People.
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@30segundossobreTokyo:36vj50au:
Chanclas fan club. Por cierto, el viernes veré si todavía se gasta bigote Village People.
no te dejarás ver por el Supersimetría hoy? vaya, hombre
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Hoy no puedo, curro hasta las 10 de la noche.
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@koan:28o307z0:
Pues creo que ese tipo de crónicas sobre personajes poliedricos bien escritas tambien se pueden leer en la Rolling Stone y que a pesar de que muchos no tengamos el verbo (ni el estomago) de kanclecas para hacer este tipo de análisis, se agradece que los del vulgo nos ayudemos unos a otros a apreciar los grupazos, discazos y jitazos que de cualquier otra forma pasarían desapercibidos.
Además, un poco de humor, que Jackster hizo una crónica del bolo de Manolo Escobar y luego hay que hacer cola para darle un abrazo cuando te lo encuentras por ahí. Vamos que aún no nos comemos a nadie por aquí. Mira FUN que fue premio Nels Cline y dentro de nada va a superar a Pelukas en popularidad.
A mí me interesa el criterio. El de kanchelskis, el de usted mismo y el de la mayoría de foreros que se dan cita por aquí. El que no me interesa para nada es el de Rolling Stone. En cuanto a la ayuda mutua, estoy muy a favor, pero mi argumento iba dirigido a realzar una crónica currada por oposición a la habitual colección de tópicos manidos.
En lo del humor, no puedo estar más de acuerdo con usted.
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